sábado, 6 de diciembre de 2014

Carta cobarde...

Aunque te aventures en avión, en barco, levitando o a pie, me llevaras contigo; mas cuando los estados alterados de conciencia sean tus compañeros en la penumbra. En la soledad te dolerán los dedos en batalla por negarte a dedicarme unas cortas palabras hundido en la distancia... lo tuyo es un suicidio in-asistido, un sincericidio inclemente que te culpa por negarnos. Te dolerá el olor de atardecer rosa de mi Patagonia y correrás por el mundo intentando olvidar, aprendiendo mil idiomas en los que mi nombre se pronunciara de la misma manera y desearas que te espere alguien al final del túnel en cada aeropuerto, en cualquier aeropuerto del planeta, de madrugada, después de un arduo día de trabajo con un beso, espaguetis y rock & roll... mar helado, noche de invierno.
Y yo? Yo en su momento me iré bien a la mierda también, como siempre... mira donde estoy hoy. Viviré en una isla con el sol y el mar, pero no en un mar Patagnico en el que es imposible sumergirse y ver los pecesitos a menos q uses un traje de astronauta. Me iré al mar tibio, con 3 patitos de hule, un par de antiparras, 30 libros, 2 macumbas y haré incontables limonadas con menta y jengibre... encontraré a mi paso mil flores gigantes de diente de león, estaré mas cerca de mis afectos y como nunca de mi verdad. En los solsticios esperare una llamada de noche con luna pasados los 21 días desde la ultima vez, para preparar tu llegada que jamas llegara. Seré la Penelope de mi propia historia, que cosa casi miserable lo mio, no?!! ...Quizas casi como lo tuyo aunque no tanto, por que es mas miserable ocultarse de uno mismo...



Cuanto mas rápido hagas tus maletas y te vayas de esta tierra infernal, reseca e infertil, mas pronto volverás a mi, lo sabe mi alma por que muchas veces y vidas te vi partir y volver .... y esta no sera la excepción.
Dedicado a un amor delirante... buen viento y buen amar...

1 comentario:

  1. Aunque no lo crean. Aunque no parezca. Los hombres las llevamos con nosotros.

    Puede que en el último rincón del silencio, donde nadie las ve. O tal vez al filo de la lengua, esperando que el interlocutor dé la oportunidad para que nombrarlas, para decir algo de ustedes.

    Por eso, me digo a la velocidad de las ideas, entre aguaceros y brisas, que ese hombre te llevará contigo. No sólo ahora. No sólo antes. Te llevará siempre. Como se lleva un interrogante. O como se lleva una sombra.

    Hermoso Texto. Gracias por darme la oportunidad de conocerlo.

    ResponderEliminar