lunes, 20 de octubre de 2014

Hay babas que jamás se borran...

Hay amores y amores, este fue uno corto, como todos los buenos, como todos los MUY buenos. Como olvidarse de un amor de academia, un amor con olor a lluvia, a avenida Caracas, a humedad, a viernes en el centro de Bogotá.
Cómo olvidarse un amor de narices de Clown, tardes grises y perros imaginarios, de miedo a la anorexia, de aparatos en los dientes, de sonrisas oxidadas, de “siempre te quise hacer el amor”, tardes de pinceles, de cuadros de Dalí, ensayos de teatro, de ser niños jugando a querer.
Como olvidarse del olor a amor, a sueños, a risa, a arte.
Cómo transmitir lo que sentí cuando me dijiste: “y olías tan rico”, “y tus dientes eran tan lindos” y qué decir de cuando te pregunté a qué olía cuando era niña y me respondiste: “olías a uno de los momentos más lindos de la universidad: al amor…”
y yo? Yo que te puedo decir de mí ? Si me encuentro con estos recuerdos y me siento rota, si me muero por volver a oler a amor, a niña, a humedad, a Bogotá a smog, a Candelaria, a macarena… a chorro de Quevedo, a callesitas de piedra, a Monserrate, a Guadalupe! quiero oler a 17 años, a vinilo, a clases de arte, a disfraces con polillas, a obras de teatro, a cuenteros, a final de semestre, a viernes de porro, de joropo, de cumbia, a saxofón… a babas de adolescente! A perrito fifi.
Ahora huelo a Geranio y Jazmín, a Patagonia Argentina, a sueños rotos, a noches de luna llena, a cosas de adulto, a tocando los 30, a te quiero ver… 

Tips de cordura para el circo de la vida

Y tuve que adiestrar mi corazón y dejar de querer salvajemente y comportarme socialmente tolerable; dejé de hacer cosas que sorprendieran a las personas por que les gusta que las situaciones se encuentren siempre bajo control. Empecé a diseñar estrategias porque instintiva y naturalmente no se puede vivir, hay que seguir las reglas para que todos entendamos de qué estamos hablando. Aprendí a medir mis palabras, a controlar mis pensamientos y a ocultar mis sentimientos, sin sentido me avergonzaba de ellos, quería como un animal, sin esperar nada a cambio, sin hora, sin día, sin sol y sin luna… simplemente quería. No llamar a deshoras, no visitar sin previo aviso, ni extrañar, no besar sin preguntar, no hablar temas sensibles, no cuestionar mucho, jamás abrazar por abrazar, menos sin algún motivo aparente ó alguna ocasión especial y estar adecuadamente disfrazado para todas las ocasiones son cosas que he aprendido gracias a las cuales he podido ocultar mi infantil naturaleza...