Y tuve que adiestrar mi corazón y dejar de querer salvajemente y comportarme socialmente tolerable; dejé de hacer cosas que sorprendieran a las personas por que les gusta que las situaciones se encuentren siempre bajo control. Empecé a diseñar estrategias porque instintiva y naturalmente no se puede vivir, hay que seguir las reglas para que todos entendamos de qué estamos hablando. Aprendí a medir mis palabras, a controlar mis pensamientos y a ocultar mis sentimientos, sin sentido me avergonzaba de ellos, quería como un animal, sin esperar nada a cambio, sin hora, sin día, sin sol y sin luna… simplemente quería. No llamar a deshoras, no visitar sin previo aviso, ni extrañar, no besar sin preguntar, no hablar temas sensibles, no cuestionar mucho, jamás abrazar por abrazar, menos sin algún motivo aparente ó alguna ocasión especial y estar adecuadamente disfrazado para todas las ocasiones son cosas que he aprendido gracias a las cuales he podido ocultar mi infantil naturaleza...
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